Thursday, January 26, 2012
naaa
te haces viejo y perdonas menos y te haces viejo y el mundo dejar de ser el cacahuate que era para ser una borona de tiempo y te haces viejo y lloras con la peli que por ser viejo volviste a ver y te haces viejo y la tolerancia es un bonito discurso que por supuesto no practicas y te haces viejo y en vez de comerte el mundo quieres que alguien joven se lo coma pero que desaparezca ya te haces viejo y divertido, a veces patético, te cagas en los calzones o te meas en el pantalón y la vergüenza ha dejado de tener significado, es un acto irreprimible de la mejor rebeldía: no avisar hasta que el charco de orines ha resbalado por las escaleras cuesta abajo y alguien grita que hay un fuga de agua en algún lado de la casa
Monday, November 07, 2011
queda
queda escribir hasta romper las teclas o el ordenador
queda leer hasta agotar la vista y los libros
queda perdonarse hasta las lágrimas
queda llorar hasta necesitar pomada para la hinchazón
queda leer sus mensajes y releerlos
queda escribirle y llamarle hasta que haya una respuesta
queda poco pero algo queda
y si algo queda todo queda
queda leer hasta agotar la vista y los libros
queda perdonarse hasta las lágrimas
queda llorar hasta necesitar pomada para la hinchazón
queda leer sus mensajes y releerlos
queda escribirle y llamarle hasta que haya una respuesta
queda poco pero algo queda
y si algo queda todo queda
Monday, October 17, 2011
Gonzo el que lo lea
El cuaderno 0 de periodismo gonzo, coordinado por J. M. Servín está ya a la venta en librerías de(s)prestigio.
Colaboran con sus textos en este número David Lida, Marco Lara Klahr, Eve Gil, Alejandro Almazán, Donato M. Plata, entre otros.
Con su gráfica colaboran Héctor ballesteros, René Velázquez de León, Eduardo Salgado y muchos más.
De colección, garantizado.
Espere pronto la fecha de presentación de este excelente libro de periodismo gonzo en gran formato.
Friday, July 08, 2011
Thursday, May 05, 2011
literas
tengo un recuerdo. o varios recuerdos de mi infancia y pubertad y adolescencia. pero mi recuerdo en este momento es el de mi litera. mi litera y la de mi hermano. la litera en donde dormimos años yo encima de él, él debajo de mí.
era una litera pedestre de madera y bases para el colchón de fierro, un fierro pintado de café y un par de colchones que no cuidaban la espalda pero que duraron años y años rígidos pero mullidos.
no era una casa pequeña la nuestra, tampoco grande, pero en aquellos años a mis padres les había alcanzado para una con patio trasero, dos plantas y jardín delantero con cajón de estacionamiento (decir que les había alcanzado equivale a decir que los habían hecho endeudarse) a dos calles de un parque en el que jugué y jugué y jugué y bebí y fumé y me caí y vi asaltos (en ese orden) y de la primaria a la que asistí.
una casa no demasiado grande pero de tres habitaciones, una para los padres, una para los varoncitos y una para la niña. la litera llegó en un momento en que ya recuerdo haberla visto llegar, acaso 8 o 9 años. ayudé en su armado, atornillando, sosteniendo los ejes, metiendo los colchones, poniendo las primeras sábanas.
desde la llegada de la litera jamás volví a cambiar las sábanas y colchas con frecuencia y dejé de hacerle caso a mi madre sobre tender la cama, qué hueva por dios, que lo hiciera ella que para eso era mi madre, pero ella tenía que buscar el alimento de sus tres críos antes que tender camas. mi hermano medio tendía su planta baja de litera y mi hermana bien tendía su enorme cama matrimonial, o quizá fuera individual, estoy hablando de otros tiempos, pero era enorme, recuerdo.
la litera se movía poco y cuando comenzaba a balancearse una buena apretada de tornillos, empujarla lo más posible al vértice de las paredes y listo.
dormimos ahí y no pregunten cómo me trepaba, ni cómo bajaba, pues la escalera me parecía una putería ya desde mi corta edad. tampoco me pregunten cómo podía treparme años después si llegaba ebrio; cómo mi hermano no despertaba, cómo no escuchaba mis chaquetas (quizás se hacía pendejo). no pregunten cómo fue el día en que ya no hubo más un inquilino abajo.
a veces, cuando él no estaba, el piso de abajo de la litera era mi lugar de lectura y hueva. en cuanto aparecía me subía. su ferocidad de entonces, ahora desaparecida, me hacía retirarme a mi parte alta del hangar llamado litera.
alguna vez lo escuché caer, adolescentes ambos; dormido como estaba, cayó, se levantó y se metió de nuevo en la cama. yo reí en la oscuridad, él estaba medio sonámbulo y decía incoherencias en sueños. su madrazo me despertó.
él me acusaba de hablar por las noches, ya en la prepa, se quejaba de no dejarlo dormir. ¿en qué momento pasó del sueño de un bebé al insomnio de un adulto?
cuando ya no hubo el inquilino de la parte baja la litera permaneció litera durante un tiempo y después mi madre regaló la parte baja por ahí, o la vendió, a saber.
él no regresaría, pensó ella y, si lo hiciese, habría una colchoneta confortable para su cuerpucho.
era distinta la vida vista desde la planta baja, vista la ventana desde arriba entraba menos luz, vista desde abajo podía incluso ver los cielos.
pero eran los mismos cielos que veía desde el alféizar de la ventana.
desde la cama parte baja, antes parte alta, el cuadro del cielo era menor, los arcoiris, los volcanes que entonces se veían, preferí siempre la parte alta y más preferí la vista del mundo desde la ventana misma, pero lo que digo es que nada era igual desde que la litera no era litera.
él se fue, mi hermano, por si no lo he dicho o lo han olvidado, regresó una vez por algunos meses y regresó otra, mucho más tarde, por otros pocos meses. seguimos compartiendo la habitación entonces. pero él se había ido de la casa materna antes que yo, quiero decir.
pasarían pocos meses antes de que ese resto de cama, la parte alta que se quedó de baja también se fuera, y no gracias a mi impulso, sino al de mi madre, que quizá se negaba a seguir viendo en esa parte alta la parte baja del hijo que le hacía falta y que no sabía ni se explicaba por qué se le había ido de casa antes que el crío mayor.
así, un día llegué y no hubo más litera parte alta fingiendo ser parte baja. en su lugar un adefesio matrimonial que ahí debe seguir. no pregunté, no cuestioné. sólo dormí, unos meses más.
ignoro el destino de aquella litera. nunca lo he preguntado. y creo que nunca lo preguntaré ni lo sabré, como el juguete que un día se fue para no regresar más, sólo que de mis juguetes no tengo un puto recuerdo.
era una litera pedestre de madera y bases para el colchón de fierro, un fierro pintado de café y un par de colchones que no cuidaban la espalda pero que duraron años y años rígidos pero mullidos.
no era una casa pequeña la nuestra, tampoco grande, pero en aquellos años a mis padres les había alcanzado para una con patio trasero, dos plantas y jardín delantero con cajón de estacionamiento (decir que les había alcanzado equivale a decir que los habían hecho endeudarse) a dos calles de un parque en el que jugué y jugué y jugué y bebí y fumé y me caí y vi asaltos (en ese orden) y de la primaria a la que asistí.
una casa no demasiado grande pero de tres habitaciones, una para los padres, una para los varoncitos y una para la niña. la litera llegó en un momento en que ya recuerdo haberla visto llegar, acaso 8 o 9 años. ayudé en su armado, atornillando, sosteniendo los ejes, metiendo los colchones, poniendo las primeras sábanas.
desde la llegada de la litera jamás volví a cambiar las sábanas y colchas con frecuencia y dejé de hacerle caso a mi madre sobre tender la cama, qué hueva por dios, que lo hiciera ella que para eso era mi madre, pero ella tenía que buscar el alimento de sus tres críos antes que tender camas. mi hermano medio tendía su planta baja de litera y mi hermana bien tendía su enorme cama matrimonial, o quizá fuera individual, estoy hablando de otros tiempos, pero era enorme, recuerdo.
la litera se movía poco y cuando comenzaba a balancearse una buena apretada de tornillos, empujarla lo más posible al vértice de las paredes y listo.
dormimos ahí y no pregunten cómo me trepaba, ni cómo bajaba, pues la escalera me parecía una putería ya desde mi corta edad. tampoco me pregunten cómo podía treparme años después si llegaba ebrio; cómo mi hermano no despertaba, cómo no escuchaba mis chaquetas (quizás se hacía pendejo). no pregunten cómo fue el día en que ya no hubo más un inquilino abajo.
a veces, cuando él no estaba, el piso de abajo de la litera era mi lugar de lectura y hueva. en cuanto aparecía me subía. su ferocidad de entonces, ahora desaparecida, me hacía retirarme a mi parte alta del hangar llamado litera.
alguna vez lo escuché caer, adolescentes ambos; dormido como estaba, cayó, se levantó y se metió de nuevo en la cama. yo reí en la oscuridad, él estaba medio sonámbulo y decía incoherencias en sueños. su madrazo me despertó.
él me acusaba de hablar por las noches, ya en la prepa, se quejaba de no dejarlo dormir. ¿en qué momento pasó del sueño de un bebé al insomnio de un adulto?
cuando ya no hubo el inquilino de la parte baja la litera permaneció litera durante un tiempo y después mi madre regaló la parte baja por ahí, o la vendió, a saber.
él no regresaría, pensó ella y, si lo hiciese, habría una colchoneta confortable para su cuerpucho.
era distinta la vida vista desde la planta baja, vista la ventana desde arriba entraba menos luz, vista desde abajo podía incluso ver los cielos.
pero eran los mismos cielos que veía desde el alféizar de la ventana.
desde la cama parte baja, antes parte alta, el cuadro del cielo era menor, los arcoiris, los volcanes que entonces se veían, preferí siempre la parte alta y más preferí la vista del mundo desde la ventana misma, pero lo que digo es que nada era igual desde que la litera no era litera.
él se fue, mi hermano, por si no lo he dicho o lo han olvidado, regresó una vez por algunos meses y regresó otra, mucho más tarde, por otros pocos meses. seguimos compartiendo la habitación entonces. pero él se había ido de la casa materna antes que yo, quiero decir.
pasarían pocos meses antes de que ese resto de cama, la parte alta que se quedó de baja también se fuera, y no gracias a mi impulso, sino al de mi madre, que quizá se negaba a seguir viendo en esa parte alta la parte baja del hijo que le hacía falta y que no sabía ni se explicaba por qué se le había ido de casa antes que el crío mayor.
así, un día llegué y no hubo más litera parte alta fingiendo ser parte baja. en su lugar un adefesio matrimonial que ahí debe seguir. no pregunté, no cuestioné. sólo dormí, unos meses más.
ignoro el destino de aquella litera. nunca lo he preguntado. y creo que nunca lo preguntaré ni lo sabré, como el juguete que un día se fue para no regresar más, sólo que de mis juguetes no tengo un puto recuerdo.
Sunday, April 24, 2011
palabras
no poseo verdades, no las digo, no predico. me conformo con ser un tipo medianamente respetable por que dice lo que hace y hace lo que dice. bueno, no busco ser medianamente respetable a los ojos de cualquiera, me importan las personas que quiero, a quienes doy sin pedir a cambio y de quienes no exijo ni pido, pero a quienes recurro en malos momentos y en cuyos hombros y brazos me apoyo y hasta lloro.
creía en eso. creía en la confianza. creía en la seguridad. creía en la reciprocidad.
he cometido muchos errores en mi vida. errores que me han costado a mí un u otra cosa. que no habían afectado, o eso pienso, otras vidas más que la mía. hace poco cometí uno que no sólo me afectó. lo reconozco. lo emiendo, pedí perdón. al final no fue tan grave porque no fue tan grave lo hecho. un error. un error que me será recordado hasta el final de los tiempos. un error, que como mi alcoholismo o locura o buenamistad o facilidad para las relaciones o amabilidad me será recordado hasta el final de los tiempos.
trabajo con palabras, desde hace mucho tiempo, son mías desde que nací. desde que mi madre me leí cuentos, desde que mi padre dejaba comics en el baño. desde que yo compraba comics. desde que robé libros. desde que me los prestaron. desde que me los recomendaron. desde que lo compro. desde que los recomiendo. desde que hice una absurda carrera. desde que escribo estupideces en libretas o en hojas que regalé tecleadas en una vieja lettera oliveti. desde que hay mail. desde que escribí notas y entrevistas y artículos para periódicos menores. desde que hice slogans y campañas y toda cosa publicitaria y propagandística. desde que escribo cuentos que nadie lee o publico imbecilidades en fanzines y revistas que pocos leen desde hace más de 20 años. desde que tengo twitter y blog. las letras son mías y yo soy de ellas. conozco su significado y su forma. escrita o hablada. conozco su tonos y hasta sus emoticons.
puedo saber lo que significa algo escrito en correo y en twitter y en chat o en libro, y puedo saber que no dice lo mismo que se dice frente a frente. puedo saber de sus ausencias o de sus exageraciones. no me engañan ni las engaño. las digo pensadas, reflexionadas, a veces arrebatado de enojo, estúpidamente neurótico.
digo palabras y las suscribo. digo palabras y pocas veces me arrepiento. digo palabras y espero escuchar palabras razonadas.
últimamente invierto el orden de las letras al escribir. síntoma de algo mal, pero leo y corrijo.
últimamente digo palabras, frases enteras que suscribo, y de qué manera. cada quien hace lo que debe hacer. no es buen slogan, ni siquiera la cabeza de un anuncio y menos un concepto de campaña. no se diga un aforismo, por dios. es más, no le titularía así a un cuento, un artículo o una crónica, pero así es. cada quien hace lo que debe hacer. si la frase se tatúa en algún lado, qué mas dá, que se la tatúen. tengo esas y más frases que he olvidado publicadas o puestas por ahí que sirven mejor que esa.
espero con toda humildad escribir mejores textos que prescindan de frases afortunadas. espero conservar amistades gracias a palabras y por palabras. espero y creo en las palabras y en sus hechos, no en lo que se cree de ellas. espero ser claro y conciso. espero claridad y concisión. espero palabras de frente, dirigidas a mí, con mi nombre en el destinatario. no es tan difícil hablar claro y de frente, ¿o sí?
creía en eso. creía en la confianza. creía en la seguridad. creía en la reciprocidad.
he cometido muchos errores en mi vida. errores que me han costado a mí un u otra cosa. que no habían afectado, o eso pienso, otras vidas más que la mía. hace poco cometí uno que no sólo me afectó. lo reconozco. lo emiendo, pedí perdón. al final no fue tan grave porque no fue tan grave lo hecho. un error. un error que me será recordado hasta el final de los tiempos. un error, que como mi alcoholismo o locura o buenamistad o facilidad para las relaciones o amabilidad me será recordado hasta el final de los tiempos.
trabajo con palabras, desde hace mucho tiempo, son mías desde que nací. desde que mi madre me leí cuentos, desde que mi padre dejaba comics en el baño. desde que yo compraba comics. desde que robé libros. desde que me los prestaron. desde que me los recomendaron. desde que lo compro. desde que los recomiendo. desde que hice una absurda carrera. desde que escribo estupideces en libretas o en hojas que regalé tecleadas en una vieja lettera oliveti. desde que hay mail. desde que escribí notas y entrevistas y artículos para periódicos menores. desde que hice slogans y campañas y toda cosa publicitaria y propagandística. desde que escribo cuentos que nadie lee o publico imbecilidades en fanzines y revistas que pocos leen desde hace más de 20 años. desde que tengo twitter y blog. las letras son mías y yo soy de ellas. conozco su significado y su forma. escrita o hablada. conozco su tonos y hasta sus emoticons.
puedo saber lo que significa algo escrito en correo y en twitter y en chat o en libro, y puedo saber que no dice lo mismo que se dice frente a frente. puedo saber de sus ausencias o de sus exageraciones. no me engañan ni las engaño. las digo pensadas, reflexionadas, a veces arrebatado de enojo, estúpidamente neurótico.
digo palabras y las suscribo. digo palabras y pocas veces me arrepiento. digo palabras y espero escuchar palabras razonadas.
últimamente invierto el orden de las letras al escribir. síntoma de algo mal, pero leo y corrijo.
últimamente digo palabras, frases enteras que suscribo, y de qué manera. cada quien hace lo que debe hacer. no es buen slogan, ni siquiera la cabeza de un anuncio y menos un concepto de campaña. no se diga un aforismo, por dios. es más, no le titularía así a un cuento, un artículo o una crónica, pero así es. cada quien hace lo que debe hacer. si la frase se tatúa en algún lado, qué mas dá, que se la tatúen. tengo esas y más frases que he olvidado publicadas o puestas por ahí que sirven mejor que esa.
espero con toda humildad escribir mejores textos que prescindan de frases afortunadas. espero conservar amistades gracias a palabras y por palabras. espero y creo en las palabras y en sus hechos, no en lo que se cree de ellas. espero ser claro y conciso. espero claridad y concisión. espero palabras de frente, dirigidas a mí, con mi nombre en el destinatario. no es tan difícil hablar claro y de frente, ¿o sí?
Tuesday, April 12, 2011
escenas chilangas
escenas chilangas en días calurosos
1. un barrendero que empuja su carro con dos tambos y viste de riguroso naranja fosforescente va bailando en una callle perpendicular a avenida reforma, se pone de costado y avanza, se pone del otro costado y avanza dando saltitos. repite el paso. va por una calle recién pavimentada al ritmo de una canción que algunos manifestantes en otro lado reproducen en sus potentes bocinas. de repente voltea, me ve verlo. detiene su baile, yo hago como que no veo. ojalá no hubiera volteado, bailaba con buen ritmo.
2. camino rumbo al metro revolución. cruzo la avenida y las putas atestan la acera y la entrada a la estación. son pasadas las 7pm del nuevo horario. una puta morena, cuarentona, en minifalda, se acerca a un joven no apuesto, no estrafalario, no jodido que se recarga en una jardinera. ella le dice algo. él niega con la cabeza. ella se aleja y murmura algo. un grupo de putas, más allá, le grita: pendejo, ya me hiciste perder un chesco.
3. misma zona de metro revolución. acera sur. un hombre viejo viste un traje raido y sucio. se detiene ante el vidrio de un aparador. se mira en él como en un espejo. saca un rastrillo. lo sacude contra la pared al lado del vidrio. pasa el rastrillo por un rostro de poca barba y de piel colgante. sacude de nuevo el rastrillo. pasa el rastrillo por la otra mejilla. yo camino esperando que no sople un viento que lleve sus barbas cerca de mí. él continuará rasurándose.
4. abordo un taxi. digo un lugar. el chofer asiente con la cabeza. son las 8am de un sábado. un semáforo en rojo detiene nuestra marcha. no tarda en ponerse verde. 20 metros más adelante vemos a un gato pardo atravesarse. gato pendejo, dice el taxista. pienso lo mismo. varios autos enfrenan ruidosamente. el del tercer carril ya no puede. se oye un golpe seco, quedo, como un crujido, ni un maullo, ni un quejido. el auto sigue. el taxista vuelve a decir: gato pendejo, se le acabó su séptima vida. y yo pienso lo mismo, pero siento un estremecimiento, ¿cuántas vidas me sobran?
1. un barrendero que empuja su carro con dos tambos y viste de riguroso naranja fosforescente va bailando en una callle perpendicular a avenida reforma, se pone de costado y avanza, se pone del otro costado y avanza dando saltitos. repite el paso. va por una calle recién pavimentada al ritmo de una canción que algunos manifestantes en otro lado reproducen en sus potentes bocinas. de repente voltea, me ve verlo. detiene su baile, yo hago como que no veo. ojalá no hubiera volteado, bailaba con buen ritmo.
2. camino rumbo al metro revolución. cruzo la avenida y las putas atestan la acera y la entrada a la estación. son pasadas las 7pm del nuevo horario. una puta morena, cuarentona, en minifalda, se acerca a un joven no apuesto, no estrafalario, no jodido que se recarga en una jardinera. ella le dice algo. él niega con la cabeza. ella se aleja y murmura algo. un grupo de putas, más allá, le grita: pendejo, ya me hiciste perder un chesco.
3. misma zona de metro revolución. acera sur. un hombre viejo viste un traje raido y sucio. se detiene ante el vidrio de un aparador. se mira en él como en un espejo. saca un rastrillo. lo sacude contra la pared al lado del vidrio. pasa el rastrillo por un rostro de poca barba y de piel colgante. sacude de nuevo el rastrillo. pasa el rastrillo por la otra mejilla. yo camino esperando que no sople un viento que lleve sus barbas cerca de mí. él continuará rasurándose.
4. abordo un taxi. digo un lugar. el chofer asiente con la cabeza. son las 8am de un sábado. un semáforo en rojo detiene nuestra marcha. no tarda en ponerse verde. 20 metros más adelante vemos a un gato pardo atravesarse. gato pendejo, dice el taxista. pienso lo mismo. varios autos enfrenan ruidosamente. el del tercer carril ya no puede. se oye un golpe seco, quedo, como un crujido, ni un maullo, ni un quejido. el auto sigue. el taxista vuelve a decir: gato pendejo, se le acabó su séptima vida. y yo pienso lo mismo, pero siento un estremecimiento, ¿cuántas vidas me sobran?
Saturday, March 26, 2011
me di
me di. me di todo. no digo que no me hayan dado. que no se me haya dado. digo que yo me di. di lo que soy. lo que tengo. lo que fui. lo que he sido. me di por minutos por segundos por horas por días por semanas y meses y años. me di a cada instante y con cada suspiro y con cada toque de piel de yemas de dedo de mano y con cada gota de sangre que pasó por mis venas saltadas. me di. no me consuelo. me di. me di con libros con fruta con momentos con caricias con reproches y hasta con enojos. me di. sin mentir. quizá oculté, pero me di sin mentiras. con ojos. con manos. con vientre. me di sincero. me di por dar. porque me doy. porque quiero dar y doy y me doy. me di sin restricciones. me di sin paranoias. me di sin celos. me di sin inseguridades. me di sin reproches por el pasado. me di con mi pasado. me di sin él. me di para quitármelo. me di quitándomelo. me di para olvidar el pasado. me di para hacer presente sin pensar en futuro. me di. me di sin coaccionar. me di sin esperar merecer. me di sin esperar recibir. me di como me doy. me di. me di me di me di. me di con lágrimas. y con risas, muchas. me di con abrazos, muchos. me di mucho. me di incluso poco pero me di con intensidad. me di intenso. me di sin pensarme y sin pensarlo. me di porque había una vida, otra vida en donde habíamos estado. me di con todo y con mi nada. me di para quitarme y me quité para dar. me di y me despojé de vicios de amigos de mentiras de pasados de cosas. me di para darme, para darte. me di pero no medí de medir. me di sin medir y sin medida. me di a manos llenas, hasta saciar y saciarme. me di aquí y me di allá, con música y sin ella. me di con palabras muchas y en silencios pocos. me di para escuchar, para complacer, para ver, para sentir. me di por esos ojos y por esas manos y por esa piel y por esos hombros y por esos labios. me di con mis labios y con mi piel y con mis manos. y con mis palabras. me di primero con ellas y antes que ellas. me di en una sanatorio de avenida chapultepec. me di en esta ciudad. y en este país. me di desde un tercer piso y desde una azotea con luna. me di con luna llena. me di con la luna más grande jamás vista. me di con sol. y con sombreros. y con gorras. y con lentes. me di con cafeteras. con café. me di con el café. me di me di me di. me di en libretas y libros. me di en ropa y helados. me di sin reproche. me di sin querer ropa libretas o helados. me di pensando y sintiendo. me di volando. me di caminando. me di por calles del centro en sábado y viernes. me di por tardes. y por noches. y por mañanas. me di sin conocer lo que había que conocer, lo que faltaba por conocer. me di, carajo, me di. me di sin creer en dios, pero apelando a su omnipresencia para saber que me di. me di quitando música incómoda, me di borrando recuerdos incómodos, me dí borrando incomodidades. que me di. que me di. me di amueblando nuevo. me di haciendo caso. me di comiendo de su mano. me di saboreando sus platillos. me di amando su comida, cada pizca de sal extra. o de azúcar. o de leche. incluso de mayonesa. me di sabiendo que lo quiere. que lo querrá. me di con eso y a pesar de eso. me di sin voyeurismos. me di porque me diste. me di porque pediste. me di porque quisiste. me di porque necesitaste. me di porque abrazaste. me di porque besaste. me di porque te empeñaste. me di porque insististe. porque abandonaste. porque también te diste, me di porque me diste y te diste. me di porque se da. porque uno se da. me di me di me di me di me di. me di con lágrimas. me di con cadillacs. me di con luna. con noche. me di con rotación y traslación. me di con silvio. me di con roth. y con papeles. me di dándome. en gerundio y en pasado y en presente. y en futuro me di y me daré y me daría y me había dado y me habría dado y me di. me di sin decir que di. me di sin decir te doy, siendo y haciendo y dando. me di en enfermedad, me di esperando curar, me di sin poder curar pero deseando hacerlo. me di que me di. me di...
Monday, December 06, 2010
Friday, November 19, 2010
cabello
Hace años solía raparme o traer el cabello corto, costumbre de mi pasado punki. Antes de eso, y como símbolo de rebeldía adolescente, unos cairelitos se desprendían de mi cabeza.
Ahora procuro mantenerlo corto pero no tanto, pero por temporadas me lo dejo largo porque ir a una estética y dejar que una mujer o un homosexual corten mis cabellos es como dejar que un pollero destace gallinas.
He recorrido cientos de estéticas y peluquerías luego de que por más de tres años había encontrado a la peluquera ideal, aunque de eso hace ya más de ocho años. Esta que menciono ya no necesitaba preguntarme cómo lo quería, metía su tijera y su navaja por entre mis cabellos revueltos para darles un poco de orden. En algún momento renunció o la corrieron. Jamás regresé, o regresé para darme cuenta que una pollera estaba encargada de destruir el cabello de sus clientes.
Y así he ido de nuevo, en busca de un lugar decente en el que entiendan que una despuntada es eso, una despuntada. Parece que si no cortan más de tres centímetros de pelo no han hecho su trabajo.
Hace sólo unas semanas tenía el cabello medianamente largo con la intención de dejarlo crecer para cubrir cuello y orejas en este invierno frío que se avecina. Largo para dejarlo acariciar y enredarse dentro de unas manos delgadas. No importa si ese cabello se ve ridículamente juvenil en una frente que se llena de arrugas y se amplía casi hasta la mitad del cráneo. No importa. Quería el cabello largo, con sus naturales rizos colgando, ocultando las profusas canas que lo pueblan. Eso quería, pero un vez más una pollera se dio a la tarea de tuzarme.
¿Qué hacer ante lo cortado y lo perdido? Esperar, sólo esperar. La única buena noticia resultado de un corte de cabello es que éste vuelve a crecer, crecer y crecer. Así que no espero la primavera, espero el invierno, espero que el cabello crezca los suficiente, espero encontrar a un peluquero o un barbero que hable español, lo suficiente para que entienda que no quiero parecer militar. Espero.
Ahora procuro mantenerlo corto pero no tanto, pero por temporadas me lo dejo largo porque ir a una estética y dejar que una mujer o un homosexual corten mis cabellos es como dejar que un pollero destace gallinas.
He recorrido cientos de estéticas y peluquerías luego de que por más de tres años había encontrado a la peluquera ideal, aunque de eso hace ya más de ocho años. Esta que menciono ya no necesitaba preguntarme cómo lo quería, metía su tijera y su navaja por entre mis cabellos revueltos para darles un poco de orden. En algún momento renunció o la corrieron. Jamás regresé, o regresé para darme cuenta que una pollera estaba encargada de destruir el cabello de sus clientes.
Y así he ido de nuevo, en busca de un lugar decente en el que entiendan que una despuntada es eso, una despuntada. Parece que si no cortan más de tres centímetros de pelo no han hecho su trabajo.
Hace sólo unas semanas tenía el cabello medianamente largo con la intención de dejarlo crecer para cubrir cuello y orejas en este invierno frío que se avecina. Largo para dejarlo acariciar y enredarse dentro de unas manos delgadas. No importa si ese cabello se ve ridículamente juvenil en una frente que se llena de arrugas y se amplía casi hasta la mitad del cráneo. No importa. Quería el cabello largo, con sus naturales rizos colgando, ocultando las profusas canas que lo pueblan. Eso quería, pero un vez más una pollera se dio a la tarea de tuzarme.
¿Qué hacer ante lo cortado y lo perdido? Esperar, sólo esperar. La única buena noticia resultado de un corte de cabello es que éste vuelve a crecer, crecer y crecer. Así que no espero la primavera, espero el invierno, espero que el cabello crezca los suficiente, espero encontrar a un peluquero o un barbero que hable español, lo suficiente para que entienda que no quiero parecer militar. Espero.
Saturday, November 13, 2010
mírelos

Mírelos bien. Que estos señores son los que gobiernan las 20 naciones más prósperas o poderosas del mundo, eso dicen. Se fueron a tomar la foto luego de dos días en los que quién sabe qué carajosacordaron porque las cosas no parece que mejoren. Mírelos bien, el logotipo de atrás dice que son 20 pero yo conté 32 y vaya usted a saber si cuento bien porque de seguro para ellos usted y yo no contamos ni yo quiero que cuenten conmigo para nada y ni yo contar con ellos.
El caso es que están ahí para la tradicional foto. Mire a su presidente Calderón, pobre hombre, de pena ajena, es el chamaco travieso que no debería estar en la fiesta pero fue pillado en ella y no le queda más que sonreir ante su estúpida travesura, sonriendo a fuerzas pero no por sonreirle a la cámara, si no por la travesura de estar ahí, si no, ¿por qué esconde la mano derecha?.
Mire a doña Cristina, con el pesar en sus ojos y hombros, saludando pero queriendo poner huevos a los fotógrafos, su mano marchita. Mire al negro de su izquierda, feliz pese a la paliza que reconoce le dieron en su país los electores, sabiéndose carismático aún y querido por los 31 ahí presentes. Pero mire al desu izquierda, ese pobre tipo sí que estaba fuera de lugar. lo metieron muy a fuerzas a la foto. yo no lo conozco, pero deseguro no es de esos de los que gobiernan y sí muy seguramente de los que realmente mandan en este mundo, vaya cabrón.
Mire a los demás, vea como los de ojos rasgados y los negritos sonríen y se la pasan bien. Mire a Berlusconi y su desfachatez, un stronzo, un casso, sonriéndole no a la cámara sino a las piccoline que de seguro lo veían en una de sus múltiples mansiones de campo, desnudas, esperando por el regreso del macho cabrío. Mire al chaparro Sarkozy, no viendo a la cámara, sino al par de edecanes que lo miran a él con ojos de deseo o acaso de burla.
El que definitivamente la pasa bien es Lula, su posición un poco de perfil, su brazo por lo alto, despidiéndose del mundo como se despide el goleador cuando sale del campo de juego, su puño izquierdo cerrado, como diciendo aunque me vaya no me voy.
En cambio, pobre Zapatero, un poco como su colega Calderón pero con más dignidad, diciendo con esa sonrisa de no me vean mucho que ya me voy y no he tenido la culpa de nada.
Los demás júzguelos usted, dicen que gobiernan, pero de seguro no son los que mandan, esos, los que mandan en este planeta, quizás están detrás de la cámara.
Saturday, November 06, 2010
Friday, November 05, 2010
Thursday, November 04, 2010
refugio
me refugio aquí para pasar las noches y solamente las noches porque a los días les han prohibido darme un poco de luz o calor. me refugio aquí porque no hay otro refugio ni a donde huir. me refugio aquí porque es un poco cálido aunque solo y abandonado. me refugio aquí porque me sacaron a patadas de anteriores refugios. yo mismo me he ido alejando de otros refugios para refugiarme aquí. me refugio aquí porque es lo que queda. me refugio aquí esperando ver caerse el refugio, cuarteado, vetusto, abandonado. me refugio aquí sin esperanza de refugio. me refugio sabiendo no vienen a ver ni leer este refugio. me refugio para poder sacarles las garras en cuanto asomen la nariz. valiente refugio
Monday, November 01, 2010
playa
alguien acaso querrá vivir en la que fue la casa de alguien famoso, una casa que vale millones de dólares? híjole, cuando tenga los millones me iré a vivir a la casa ... mm, no se me ocurre más que una palapa en la playa y esa no vale más de unos cuantos miles. mar. sol. palmeras. mujeres. cocos. papayas. pescados y peces o peces y pescados. esquimos. mezcal. algún día, quizá porque quizá muera antes siquiera de sumar unos miles en mi cuenta bancaria
Monday, October 18, 2010
Sunday, October 17, 2010
Monday, October 04, 2010
Wednesday, August 11, 2010
Cerati - Me quedo aquí
la rolita en youtube no permite la inserción del código, pero va la rola con motivo del cumple de Cerati
http://www.youtube.com/watch?v=d_T7w9gHc4Q
http://www.youtube.com/watch?v=d_T7w9gHc4Q
Friday, August 06, 2010
A quién carajos le importa Rigo
por si lo publican o por sí no, va este texto:
A quién carajos le importa Rigo
Alfonso Morcillo
¿Quién carajos fue el que dijo que Rigo es amor? ¿A quién le importa si nació tal o cuál año? ¿Si fue pobre o rico? ¿Si sus papás lo quisieron mucho? ¿Si tuvo muchos hermanos? ¿Si ganó muchos premios? ¿Si vendió millones de discos? ¿Si se quedó ciego?
¿A quién carajos le importa saber si Rigo creó una especie de género musical que luego fue papá de otros géneros musicales y que influenció a no sé cuántas bandas? ¿Que filmó algunas pocas películas? ¿Y que tuvo muchas mujeres y muchos hijos y que a todos los quiso y los amo?
¿Que algún tiempo vivió en Texas? ¿Que alguna vez estuvo largo tiempo en Londres para una operación? ¿O que lo operaron en Cuba y se gastó una millonada?
¿De qué sirve su estatua o todas las estatuas que le puedan poner? ¿Que una calle o una colonia o un estado entero lleven su nombre? ¿Qué se parecía o trataba de imitar en su look a los Ramones, Jim Morrison y no sé cuantos rockeros más?
¿De qué sirve discutir si era guapo o re feo? ¿Si tenía un nombre largo y feo como él mismo? ¿Si era carismático, querendón, amable y le daba autógrafos a todas sus fans? ¿Qué nos importa si sufría amando o amaba sufriendo? ¿Si se metía con sus groupies? ¿Si fumaba tabaco o bebía en exceso o fumaba marihuana o esnifaba coca?
¿De veras sirve de algo saber si en un concierto metió 100 mil personas más que el Papa en una reunión con sus siempre fieles mexicanos? ¿Que haya 100 mil resultados de su nombre en Google?
¿Y de qué sirve recordar sus gritos “¡Ándale!”, el famoso “He He Pa”, “¡Así mero Costa Azul!”? ¿Que lo llamaron el ídolo de México y El ídolo de las multitudes? ¿Qué era a veces cursi y triste y otras alegre e ingenioso?
¿De qué sirve hacer recuentos como este que no aportan datos sobre la vida del personaje? ¿Es que de veras a alguien le importa saber sobre la vida, experiencias, trayectoria y truculencias de Rigoberto?
Ay mi buen Rigo, si tú sabías de que iba la cosa con esto de la artisteada. Yo no sé si te importara en realidad tanto mito alrededor tuyo, si admirabas a alguien y a quiénes, si tú les rendías igual pleitesía como ahora te la rinden a ti hasta con discos homenajes que suenan nomás a peritita basura.
Para mí que lo hiciste, eso de irte y el entierro y demás, para seguir rondando por aquí, como Pedro Infante o como el mismo Morrison. Para mí que volviste a encontrar a la sirenita y te fuiste con ella y el crío sirenito que a estas alturas ya tendrás más de 30. Creo que la volviste a ver ahí en Playa Bagdad, donde la amaste por primera vez y que se fueron juntos. No pudiste resistir el encanto de su canto. Y te metiste al mar con ella y se fueron a las profundidades y te regresó la vista y después de fueron a una isla de sirenas, tú el único hombre ahí, como cuando estabas rodeado de fans gritándote como locas.
Pero eso es lo que yo creo. Acá, de este lado, dicen las malas lenguas que te han visto dando conciertos con otra banda en fiestas de narcos, de Zetas, del Cártel del Golfo, de la Línea. Fiestones locos, no payasaditas. Y que ahora sí te pones hasta las manitas con lo que se te atraviese. Dicen que el gobierno ya te sigue los pasos pero que te ocultas o te ocultan bien. Porque al final qué importaban tantos discos y dinero y mujeres si lo relevante es que con tu música todos se ponían a mover el bote hasta terminar fumigados.
Así ahora, cuentan mis fuentes, cercanas y con credibilidad, que todos bailan hasta terminar en obscenas orgías donde se usan tus RayBan para picar encima algo de coca. Y a quién le importa eso también, si de seguro tendrás una enorme colección de lentes para obsequiar y usar como mejor te plazca. Dicen que sí, que eres un poco más viejo, pero que tu voz no ha cambiado nada, que las s siguen siendo s y no sh, que no te fatigas, que incluso ahora hacen algunos corridos con ritmo cumbianchero (vaya mezcla tan rara, pero te las ingeniaste antes para que a todos nos gustaran tus ritmos, por qué habría de ser diferente ahora).
Cuentan incluso que te han visto darles varios tiros de gracia a bandas rivales de narcos, de los narquillos que te protegen. Aunque eso sí, has puesto tus condiciones para poder tocar en fiestas de unos y otros y todos te respetan, como debe ser respetar a un ídolo de tu tamaño. Pero para qué tanta violencia, digo yo. En fin, allá tú sabrás qué haces. Nadie te juzga.
Y concediendo que no es cierto que andas en fiestas de narcos, suponiendo que me mintieron mis fuentes, prefiero seguir pensando que estás en una isla en medio del Atlántico. Rodeado de sirenas que te cantan. Rodeado de sirenitos que has ido procreando en estos años, jalándote el cabello o ajustándose tus lentes sobre la nariz para irse a tomar el sol mientras tú duermes un poco. Aunque a tu edad y se duerme muy poco.
¿Ya hace cuántos que te fuiste? ¿Extrañarás tu Mataflais? Porque así le dicen ahora a tu Matamoros querido. ¿De verás lo extrañarás? A saber. No seré yo quien te cuente cómo ha cambiado porque incluso ni vivo allá, ni quiero siquiera conocer. Ahí que te ponga al tanto otro fan más apropiado.
Yo me voy. Tengo asuntos y mujeres que atender. Tú entiendes a qué me refiero. Quisiera decir que te cuides y te portes bien y descanses tus últimos años de vida, pero ambos sabemos que no tiene caso. Es sólo un poco de cortesía. Pero una cosa sí te quiero pedir por favor: a ver si ya logras que te dejen de hacer homenajes aquí y allá. No sabes lo molestos que resultan ser. Salud.
A quién carajos le importa Rigo
Alfonso Morcillo
¿Quién carajos fue el que dijo que Rigo es amor? ¿A quién le importa si nació tal o cuál año? ¿Si fue pobre o rico? ¿Si sus papás lo quisieron mucho? ¿Si tuvo muchos hermanos? ¿Si ganó muchos premios? ¿Si vendió millones de discos? ¿Si se quedó ciego?
¿A quién carajos le importa saber si Rigo creó una especie de género musical que luego fue papá de otros géneros musicales y que influenció a no sé cuántas bandas? ¿Que filmó algunas pocas películas? ¿Y que tuvo muchas mujeres y muchos hijos y que a todos los quiso y los amo?
¿Que algún tiempo vivió en Texas? ¿Que alguna vez estuvo largo tiempo en Londres para una operación? ¿O que lo operaron en Cuba y se gastó una millonada?
¿De qué sirve su estatua o todas las estatuas que le puedan poner? ¿Que una calle o una colonia o un estado entero lleven su nombre? ¿Qué se parecía o trataba de imitar en su look a los Ramones, Jim Morrison y no sé cuantos rockeros más?
¿De qué sirve discutir si era guapo o re feo? ¿Si tenía un nombre largo y feo como él mismo? ¿Si era carismático, querendón, amable y le daba autógrafos a todas sus fans? ¿Qué nos importa si sufría amando o amaba sufriendo? ¿Si se metía con sus groupies? ¿Si fumaba tabaco o bebía en exceso o fumaba marihuana o esnifaba coca?
¿De veras sirve de algo saber si en un concierto metió 100 mil personas más que el Papa en una reunión con sus siempre fieles mexicanos? ¿Que haya 100 mil resultados de su nombre en Google?
¿Y de qué sirve recordar sus gritos “¡Ándale!”, el famoso “He He Pa”, “¡Así mero Costa Azul!”? ¿Que lo llamaron el ídolo de México y El ídolo de las multitudes? ¿Qué era a veces cursi y triste y otras alegre e ingenioso?
¿De qué sirve hacer recuentos como este que no aportan datos sobre la vida del personaje? ¿Es que de veras a alguien le importa saber sobre la vida, experiencias, trayectoria y truculencias de Rigoberto?
Ay mi buen Rigo, si tú sabías de que iba la cosa con esto de la artisteada. Yo no sé si te importara en realidad tanto mito alrededor tuyo, si admirabas a alguien y a quiénes, si tú les rendías igual pleitesía como ahora te la rinden a ti hasta con discos homenajes que suenan nomás a peritita basura.
Para mí que lo hiciste, eso de irte y el entierro y demás, para seguir rondando por aquí, como Pedro Infante o como el mismo Morrison. Para mí que volviste a encontrar a la sirenita y te fuiste con ella y el crío sirenito que a estas alturas ya tendrás más de 30. Creo que la volviste a ver ahí en Playa Bagdad, donde la amaste por primera vez y que se fueron juntos. No pudiste resistir el encanto de su canto. Y te metiste al mar con ella y se fueron a las profundidades y te regresó la vista y después de fueron a una isla de sirenas, tú el único hombre ahí, como cuando estabas rodeado de fans gritándote como locas.
Pero eso es lo que yo creo. Acá, de este lado, dicen las malas lenguas que te han visto dando conciertos con otra banda en fiestas de narcos, de Zetas, del Cártel del Golfo, de la Línea. Fiestones locos, no payasaditas. Y que ahora sí te pones hasta las manitas con lo que se te atraviese. Dicen que el gobierno ya te sigue los pasos pero que te ocultas o te ocultan bien. Porque al final qué importaban tantos discos y dinero y mujeres si lo relevante es que con tu música todos se ponían a mover el bote hasta terminar fumigados.
Así ahora, cuentan mis fuentes, cercanas y con credibilidad, que todos bailan hasta terminar en obscenas orgías donde se usan tus RayBan para picar encima algo de coca. Y a quién le importa eso también, si de seguro tendrás una enorme colección de lentes para obsequiar y usar como mejor te plazca. Dicen que sí, que eres un poco más viejo, pero que tu voz no ha cambiado nada, que las s siguen siendo s y no sh, que no te fatigas, que incluso ahora hacen algunos corridos con ritmo cumbianchero (vaya mezcla tan rara, pero te las ingeniaste antes para que a todos nos gustaran tus ritmos, por qué habría de ser diferente ahora).
Cuentan incluso que te han visto darles varios tiros de gracia a bandas rivales de narcos, de los narquillos que te protegen. Aunque eso sí, has puesto tus condiciones para poder tocar en fiestas de unos y otros y todos te respetan, como debe ser respetar a un ídolo de tu tamaño. Pero para qué tanta violencia, digo yo. En fin, allá tú sabrás qué haces. Nadie te juzga.
Y concediendo que no es cierto que andas en fiestas de narcos, suponiendo que me mintieron mis fuentes, prefiero seguir pensando que estás en una isla en medio del Atlántico. Rodeado de sirenas que te cantan. Rodeado de sirenitos que has ido procreando en estos años, jalándote el cabello o ajustándose tus lentes sobre la nariz para irse a tomar el sol mientras tú duermes un poco. Aunque a tu edad y se duerme muy poco.
¿Ya hace cuántos que te fuiste? ¿Extrañarás tu Mataflais? Porque así le dicen ahora a tu Matamoros querido. ¿De verás lo extrañarás? A saber. No seré yo quien te cuente cómo ha cambiado porque incluso ni vivo allá, ni quiero siquiera conocer. Ahí que te ponga al tanto otro fan más apropiado.
Yo me voy. Tengo asuntos y mujeres que atender. Tú entiendes a qué me refiero. Quisiera decir que te cuides y te portes bien y descanses tus últimos años de vida, pero ambos sabemos que no tiene caso. Es sólo un poco de cortesía. Pero una cosa sí te quiero pedir por favor: a ver si ya logras que te dejen de hacer homenajes aquí y allá. No sabes lo molestos que resultan ser. Salud.
Thursday, August 05, 2010
Monday, July 12, 2010
Sunday, June 20, 2010
¿Qué va a ser de México sin ti?
Carlos Monsiváis se va y nos deja. Elena Poniatowska se lo preguntó ante su féretro hoy a medio día en un Palacio de Bellas Artes casi abarrotado. ¿Que va a ser de nosotros sin ti, Monsi? ¿Qué va a ser de México sin ti? Dijo la Poni y los aplausos estallaron durante varios minutos para dar lugar al mariachi. Una señora, 65 años, fuerte aún, atrás de mí gritó un Viva Monsiváis eternamente que se escuchó por cada rincón del Palacio y los que estaban ahí contestaron con un viva. Un organillero hizo sonar Las Golondrinas. Una insurrección para hacer guardia al autor de Días de guardar dio frutos. Monsiváis es del pueblo, fue el grito y el reclamo y las autoridades del Conaculta organizaron a quienes ya llevaban más de una hora formados. Vi rostros conocidos, colegas de ahora y otros tiempos, amigos, cientos de rostros de ese pueblo que gritaba que es el pueblo y que Monsiváis es de ellos y que a Monsi no le hubiera gustado esa ceremonia sin ellos. Del organillero siguieron los boleros a cargo de un trío y de nuevo el mariachi con Las Golondrinas, mientras la gente y los amigos cercanos y conocidos e intelectuales y uno que otro político desfilaban ante el féretro.
Afuera otros cientos esperaban la salida de Monsiváis, una discreta carroza también aguardaba. Se acercaba la hora de partir y aceleraron el desfile de gente. Y entonces brotarton los gritos espontáneos que se hicieron coro unánime: “Es un honor estar con Monsiváis” que fue seguido de aplausos que ya no cesaron hasta su salida.
Luego un Goya universitario que en ese instante llenó de orgullo los pechos de muchos por brindar un homenaje a un egresado tan destacado de la Universidad. Los no universitarios entonaron un “A la bio a la bao…”
Y entonces alguien comenzó a entonar el Himno Nacional. Y los que estaban sentados se levantaron. Y todos cantaron. Y apuraron la salida del féretro mientras la estrofa en que dice “un soldado en cada hijo te dio” retumbaba por escaleras y columnas. Y los que lloraban continuaron llorando y los que no comenzaron a llorar y los aplausos se escucharon hasta que salió el cuerpo. Afuera comenzaron más aplausos y consignas, como en una de las tantas manifestaciones que con su mordaz y lúcida e irónica pluma cronicó Monsi.
Monsiváis, amigo, el pueblo está contigo. La carroza comenzó a marchar lentamente, seguida por los amigos y amigas de su vida. El pueblo se fue rezagando y entonces entonó una nueva consigna: Que muera el espurio, que viva Monsiváis. Y la carroza se fue por Eje Central, encabezando la última manifestación que, esta vez, ya no alcanzó a presenciar Carlos Monsiváis.
Uno es mortal y que eso nos lo recuerde uno grande mediante su muerte nos hace patente nuestra fragilidad. Sí, porque Monsiváis es grande, nos gusten o no sus crónicas, compartamos o no su pensamiento político, compartamos o no las causas por las que luchó y por las que, avisó la Poni, muchos seguirán luchando.
Afuera otros cientos esperaban la salida de Monsiváis, una discreta carroza también aguardaba. Se acercaba la hora de partir y aceleraron el desfile de gente. Y entonces brotarton los gritos espontáneos que se hicieron coro unánime: “Es un honor estar con Monsiváis” que fue seguido de aplausos que ya no cesaron hasta su salida.
Luego un Goya universitario que en ese instante llenó de orgullo los pechos de muchos por brindar un homenaje a un egresado tan destacado de la Universidad. Los no universitarios entonaron un “A la bio a la bao…”
Y entonces alguien comenzó a entonar el Himno Nacional. Y los que estaban sentados se levantaron. Y todos cantaron. Y apuraron la salida del féretro mientras la estrofa en que dice “un soldado en cada hijo te dio” retumbaba por escaleras y columnas. Y los que lloraban continuaron llorando y los que no comenzaron a llorar y los aplausos se escucharon hasta que salió el cuerpo. Afuera comenzaron más aplausos y consignas, como en una de las tantas manifestaciones que con su mordaz y lúcida e irónica pluma cronicó Monsi.
Monsiváis, amigo, el pueblo está contigo. La carroza comenzó a marchar lentamente, seguida por los amigos y amigas de su vida. El pueblo se fue rezagando y entonces entonó una nueva consigna: Que muera el espurio, que viva Monsiváis. Y la carroza se fue por Eje Central, encabezando la última manifestación que, esta vez, ya no alcanzó a presenciar Carlos Monsiváis.
Uno es mortal y que eso nos lo recuerde uno grande mediante su muerte nos hace patente nuestra fragilidad. Sí, porque Monsiváis es grande, nos gusten o no sus crónicas, compartamos o no su pensamiento político, compartamos o no las causas por las que luchó y por las que, avisó la Poni, muchos seguirán luchando.
Thursday, May 13, 2010
Thursday, April 29, 2010
Thursday, April 22, 2010
Tuesday, March 30, 2010
Tuesday, March 23, 2010
Saturday, March 20, 2010
Partido Comunista Mexicano – Marxista Leninista
El sonido del ska de “Fuera de coma” suena potente gracias a las bocinas que a un costado del Hemiciclo a Juárez en la ciudad de México instaló bajo una carpa el Partido Comunista Mexicano – Marxista Leninista.
Son las ocho de la noche del sábado 6 de marzo y yo camino por Avenida Juárez, rumbo al Zócalo de la ciudad, el "corazón político y turístico" de México. El sonido de las trompetas y el ritmo del ska llaman mi atención aún antes que pueda percatarme que los rostros de Marx, Engels, Lenin y Stalin reproducidos en gran formato, fondo rojo y negro, son la escenografía de la carpa de donde ese ritmo parte y me hace querer slamear.
Es el XXXII aniversario del Partido Comunista Mexicano – Marxista Leninista. Me acerco a la carpa porque cualquiera creería desaparecido el comunismo. El fin de las ideologías, la globalización, 20 años de la caída del muro de Berlín y casi 20 de la disolución de la URSS. ¿Comunismo en pleno siglo XXI?
Me acerco a bailar y disfrutar del ska. Un joven de 25 años, largo y delgado, agita una bandera roja mientras baila al compás de las trompetas, el ritmo pegajoso que hace que quienes incluso los que están sentados muevan las piernas. Pienso que seguro no ha leído a Marx o a Lenin como yo leí sus obras en mi adolescencia y juventud.
¿Alguien en estas época puede leer esos libros? Ni siquiera se encuentran en librerías de viejo, ya no digamos en librerías comerciales. Esos libros editados por la editorial Progreso de la URSS que ya sólo venden en mítines.
“Fuera de coma” termina de tocar. Me acerco a la mesa en donde venden “Vanguardia proletaria”, el órgano de información del PCM – ML. Me acerco a un joven, 30 años, lentes de armazón redondo, barba de candado, bigote, delgado, saco oscuro, pantalón de mezclilla. Su rostro me recuerda al de Trotsky, inevitable hacer la asociación por el parecido.
Le pregunto si no es algo obsoleto el comunismo, luego del fin de las ideologías, la globalización. Me responde no sin cierta pasión que justo eso es lo que ha querido el capitalismo en su fase superior imperialista, hacer creer a las masas que no hay más, que el capitalismo y la supuesta democracia son el fin último.
Lo escucho hablar de la toma del poder, del proletariado, de Lenin, del lumproletariado, de los muertos que les han matado en las luchas sociales en diferentes estados o provincias de México, de las condiciones objetivas, de la asociación Independencia 1810, revolución 1910, ¿revolución 2010?, no cree en el milenarismo ni en quienes promueven estallidos sociales en México, pero reconoce que nunca estaría en contra de ellos.
El Partido Comunista Mexicano, nacido originalmente en 1919 y luego de años de clandestinidad y represión se transformó en los 70 en el Partido Socialista Unificado de México , luego en el Partido Mexicano Socialista y luego, en 1989, luego de que su candidato declinara a favor de Cuahutémoc Cárdenas y aglutinara a la mayor parte de las izquierdas mexicanas en torno a la candidatura y el fraude electoral del que fue víctima se transformó en el Partido de la Revolución Democrática.
Este Partido Comunista Mexicano – Marxista Leninista se refundó en 1978 para rescatar los valores y el buen sentido del comunismo, la lucha por el poder a carga del proletariado.
Molay Maza Ontiveros me da una tarjeta con su mail y teléfono para seguir platicando en otra ocasión. Por hoy se va, con su juventud y su trabajo a seguir viviendo en la clandestinidad pero sin esconderse.
Yo miro el rostro de Stalin, blanco sobre fondo rojo y negro. Jamás creí volver a verlo.
Son las ocho de la noche del sábado 6 de marzo y yo camino por Avenida Juárez, rumbo al Zócalo de la ciudad, el "corazón político y turístico" de México. El sonido de las trompetas y el ritmo del ska llaman mi atención aún antes que pueda percatarme que los rostros de Marx, Engels, Lenin y Stalin reproducidos en gran formato, fondo rojo y negro, son la escenografía de la carpa de donde ese ritmo parte y me hace querer slamear.
Es el XXXII aniversario del Partido Comunista Mexicano – Marxista Leninista. Me acerco a la carpa porque cualquiera creería desaparecido el comunismo. El fin de las ideologías, la globalización, 20 años de la caída del muro de Berlín y casi 20 de la disolución de la URSS. ¿Comunismo en pleno siglo XXI?
Me acerco a bailar y disfrutar del ska. Un joven de 25 años, largo y delgado, agita una bandera roja mientras baila al compás de las trompetas, el ritmo pegajoso que hace que quienes incluso los que están sentados muevan las piernas. Pienso que seguro no ha leído a Marx o a Lenin como yo leí sus obras en mi adolescencia y juventud.
¿Alguien en estas época puede leer esos libros? Ni siquiera se encuentran en librerías de viejo, ya no digamos en librerías comerciales. Esos libros editados por la editorial Progreso de la URSS que ya sólo venden en mítines.
“Fuera de coma” termina de tocar. Me acerco a la mesa en donde venden “Vanguardia proletaria”, el órgano de información del PCM – ML. Me acerco a un joven, 30 años, lentes de armazón redondo, barba de candado, bigote, delgado, saco oscuro, pantalón de mezclilla. Su rostro me recuerda al de Trotsky, inevitable hacer la asociación por el parecido.
Le pregunto si no es algo obsoleto el comunismo, luego del fin de las ideologías, la globalización. Me responde no sin cierta pasión que justo eso es lo que ha querido el capitalismo en su fase superior imperialista, hacer creer a las masas que no hay más, que el capitalismo y la supuesta democracia son el fin último.
Lo escucho hablar de la toma del poder, del proletariado, de Lenin, del lumproletariado, de los muertos que les han matado en las luchas sociales en diferentes estados o provincias de México, de las condiciones objetivas, de la asociación Independencia 1810, revolución 1910, ¿revolución 2010?, no cree en el milenarismo ni en quienes promueven estallidos sociales en México, pero reconoce que nunca estaría en contra de ellos.
El Partido Comunista Mexicano, nacido originalmente en 1919 y luego de años de clandestinidad y represión se transformó en los 70 en el Partido Socialista Unificado de México , luego en el Partido Mexicano Socialista y luego, en 1989, luego de que su candidato declinara a favor de Cuahutémoc Cárdenas y aglutinara a la mayor parte de las izquierdas mexicanas en torno a la candidatura y el fraude electoral del que fue víctima se transformó en el Partido de la Revolución Democrática.
Este Partido Comunista Mexicano – Marxista Leninista se refundó en 1978 para rescatar los valores y el buen sentido del comunismo, la lucha por el poder a carga del proletariado.
Molay Maza Ontiveros me da una tarjeta con su mail y teléfono para seguir platicando en otra ocasión. Por hoy se va, con su juventud y su trabajo a seguir viviendo en la clandestinidad pero sin esconderse.
Yo miro el rostro de Stalin, blanco sobre fondo rojo y negro. Jamás creí volver a verlo.
Tuesday, March 16, 2010
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