Friday, March 27, 2009

trajes para mártires

cualquiera puede averiguar el origen de esa prenda inútil e incómoda llamada traje, compuesta de saco, corbata, pantalón y camisa, si busca en google.

lo que jamás podremos discernir, al menos yo no lo he logrado, es el por qué los hombres usan y tienen que usar esas prendas. incómodas. pretenciosas. calientes. agobiantes. sí elegantes. sí bonitas, sí lo que quieran. pero incómodas para quien las usa.

he tenido que usar traje varios años de mi vida. aún lo hago. me miro al espejo y me digo, carajo alfonso, si no te ves tan mal, te sobra esa panza y quizás si cambiaras la camisa por esta otra y la corbata por esta otra y el corte del traje por este otro, te verías más elegante. si tuvieras mucho más dinero podrías comprarte equis traje y te vería más elegante. vanidad pueril y asquerosa.

hoy que se han comenzado los calores mi sufrimikento lo hace también. soportar una reunión de imbéciles que discuten necedades en una sala de 4 x 4 ante una computadora y un cañón, durante 3 horas, vestidos de traje y corbata todos, con café malo al lado, es un suplicio.

salir a ver a un cliente, viajar en coche durante 2 horas por el tráfico de esta ciudad vestido de traje, aun con ventilación dentro, es un suplicio.

viajar en metro, metrobús, microbús y aun caminar a la sombra de un parque vestido de traje para llegar a la oficina o a una conferencia, es un suplicio.

¿quién en su sano juicio puede aguantar eso? estoy seguro que puros imbéciles.

a veces, cuando me dicen que a tal reunión tengo que ir de traje pregunto, sólo por molestar: ¿voy a trabajar o a un desfile de modas? porque en el segundo caso ya la tengo perdida. mi jefe se ríe y rápido se pone serio. a trabajar, cabrón, dice. porque él no tiene que cargar una computadora portátil, apuntes, libretas y porque a él le pagan un chofer, así que si hay tráfico no se molesta, se sumerge en la lectura de sus síntesis y que lo demás valga verga.

pero a mí me gusta más ver y estar con la gente. conozco esta ciudad por arriba y por abajo, en micros, metro y metrobús, urbanos y suburbanos, en coche, con chofer y sin él. nadie me la va a contar. y nadie menos me la va a contar sobre cómo se padece y sobrevive. nadie mucho menos me va a decir qué pasa en santa fe iztapalapa centro ecatepec o neza y cómo veo diario a cientos de imbéciles palidecer vestidos de traje ante olas de calor infernal.

pero hay que ser marranos, no trompudos. ¿quién prefiere el martirologio de vestir traje con el calor que nos acecha? nadie en su sano juicio, insisto.

muy guapos, muy guapos, pero cagándondose de calor e incomodidad, hasta que llegan a sus frías oficinas. que dios los bendiga mientras estén en las calles, que es donde el diablo tiene su morada. yo, de mártir, no tengo nada. ¿el trabajo? a la chingada.