toda mi vida he sido un lombriciento. a veces más pobre que otras, pero lombriciento al fin. así me decía mi madre de tanto que tragaba pan.
con el tiempo supe que lombriciento puede tener más significados que el del sólo abusar de los panes y la repostería. así que quizás también entre en las otras definciones que el vulgo usa al llamar a alguien lombriciento. no importa.
hoy recordaba que desde crío he sido un panzón flaco. mi panza se nutría de bolillos, donas, conchas, orejas, cuernos y panecillos bimbo y galletas marinela y tía rosa, wonder nunca me gustó.
cuando niño me iba coon mis hermano y vecinos a las 5 o 6 de la tarde a hacer fila a la panadería deel barrio. los bolillos salían calientes, recién horneados, crujientes. y así me podía tragar dos o tres, para la merienda otro y oara el desayuno uno más.
hoy he dejado de tragar tanto pan. no hay buenas panaderías casi en ningún lado. y me cuido el volumen de la barriga. hasta asco me doy.
y no cambiaré los bolillos por las chapatas.
si alguien sabe de una buena panadería, que no esté en el centro de la ciudad, que me avise.