El humo comenzó a inundar la cervecería y su olor a quemado. El encargado llamó a los bomberos. se cortó el servicio, se cobraron la scuentas y todo el mundo fue desalojado en menos de 10 minutos, mismo tiempo en que tardó en llegar los bomberos. Los meseros y algunos curiosos mirábamos cómo los apagafuegos combatían el escaso fuego que era más humadera desde la acera de enfrente, hasta que nos fueron replegando a unos metros más allá, sobre Bolivar.
No había mucho más que ver. No hubo heridos ni muertos, sólo uno que otro espantado y con crisis nerviosa. Cuando la noticia salga en los medios lo único que incrementará será la fama del famoso Salón Corona, a donde ya sólo acudo para hacerle burla a Mingo sobre lo mál que va su equipo de futbol, el cruz azul.
Quizás pronto regrese a tomarme un tarro de deliciosa y fría cerveza oscura.