Lo primero esa tener conciencia que en casi ningún lugar podrás comprarte uno, pues ahora son más difíciles de conseguir que un piedra de kriptonita. Si fuiste previsor y en los dos primeros días de la alerta sanitaria te compraste cientos de cubrebocas aún al precio de 40 centavos cada uno, no tendrás problemas. Aún si los compraste tres días después a tres o cuatro pesos cada uno puedes continuar leyendo este instructivo. Si no cuentas con uno lo mejor será que te acerques a alguna institución de gobierno, a la entrada de sus instalaciones los regalan.
Dependiendo el cubrebocas que uses o hayas logrado conseguir será el modo en que lo debas usar y el tiempo de su portación. Si usas uno de color blanco estarás a salvo de insidias o complots, nadie podrá asociarte a partido alguno. En cambio, si te tocó la desgracia de usar de verde o azul estás metiéndote en un lío gordo, sobre todo en tiempos electorales.
Para evitar que alguien te asocie a partido político alguno lo mejor que puedes hacer es decorar tu cubrebocas con colores de madera. Tú mismo puedes hacer el dibujo o tomar prestado de alguna enciclopedia el que te plazca, incluso puedes usar colores a base de agua o aceite. El dibujo dependerá de tus intereses o personalidad, la cosa es evitar la asociación a partidos verdes o azules.
Si tu cubrebocas es más parecido a la concha de una tortuga será más difícil que logres decorarlo, pero no imposible. En un esfuerzo de creatividad e imaginación quizás logres pintarle el caparazón de un caracol, una tortuga prehistórica o quizás el caparazoncito de una catarina. En la imaginación no debe haber límites.
Ahora bien, cuándo y donde usar el cubrebocas. ¿Cuándo? Como en estos días ya no está a la moda tenerlo sobre la boca y la nariz lo más conveniente es usarlo como mascada, así que lo mejor es encontrar una camisa y un saco que le combinen, o una blusa si eres mujer, claro. Así que lo puedes tener todo el día, desde que sales de casa hasta que regresas. Si tienes el infortunio de usar el transporte público deberá lucir el decorado del cubrebocas. Si tu caso es el de ser un valemadrista o eres inmune a cualquier enfermedad, te conviene seguir usándolo como mascada. Si eres enfermizo o hipocondriaco, mejor póntelo. No está de más lucir un artículo que aunque un poco demodé no deja de lucir cool.
¿Dónde usarlo? Lo mejor es seguir las recomendaciones de las autoridades. Ellos siempre ven por tu bienestar. En cines, teatros, lugares cerrados, transporte público, oficinas, concentraciones masivas. Y si estás vacunado contra cualquier tipo de influenza, incluida la más reciente, continúa luciéndolo como una bonita prenda.
Ahora bien, si tú cubrebocas se parece más al que usan los epidemiólogos en las películas de Hollywood, tú ya entras en otra categoría y estas instrucciones no son para ti.