Los que íbamos ignorábamos si la mujer lo hacía para obrtener placer o sólo unas monedas. En cualquier caso le tomamos una foto y le mentimos diciéndole que su foto sería conocida por todo México.
Dos o tres semanas después regresé y la mujer ya no estaba. Seguramente el inquilino de esa casa color ladrillo la denunció a las autoridades y éstas tuvieron que llevársela para que paseantes y turistas no pudieran admirar sus encantos. Vaya gente tan escandalizada. No le hacía daño a nadie.