El uso de gotas oftalmológicas para sedar a clientes, es una práctica que ha ganado terreno en los últimos años entre las personas que ejercen la prostitución en la ciudad.
“Muchos lo usamos cuando no queremos estar con un cliente, pero sobre todo cuando se ve que es de dinero”, narra La Toscana, un trabajador sexual travesti que se ubica en la zona de calzada de Tlalpan.