Monday, October 26, 2009

Río de Janeiro. Ciudad de Dios y del diablo

Sin desperdicio esta historia. Aquí solo el inicio. Publicada ayer en El País Semanal


Río de Janeiro. Ciudad de Dios y del diablo

BERNARDO GUTIÉRREZ 25/10/2009

Favela Vila Aliança, zona oeste de Río de Janeiro. Yashmina Barbosa, de tres años, revolotea en el parque alrededor de su abuela, Rosângela da Silva. La Bahía de Guanabará se oculta allá entre un mar de antenas. El paraíso de arena de Copacabana queda lejos. La niña, ajena, juega cerca de la cárcel de Bangú, a la que llaman "la fábrica de monstruos". En algunas paredes alguien ha escrito frases religiosas, evangelistas: "Dios cambia a quien quiere ser cambiado". Abunda la basura desparramada. Rosângela observa cómo el 14º Batallón de la Policía Militar acaba de aparecer. Y, de repente, su nieta yace en el suelo. Todo sucede demasiado rápido. Un proyectil de 7,62 milímetros a 850 metros por segundo entra por la espalda de la pequeña. Cuando llega al hospital Albert Schweitzer, está muerta.

Yashmina es una más. Un nombre/número que pasará pronto a la estadística/olvido. Su caso (del pasado 29 de abril) ocupó algunos párrafos en los diarios de Río. Otra víctima de las denominadas "balas perdidas", proyectiles que alcanzan a cualquiera sin detenerse a medir su grado de inocencia. En los últimos tres años (hasta finales del pasado mes de mayo) se han contabilizado 739 balas de tal calibre en Río de Janeiro, según el Instituto de Segurança Pública. Y han segado la vida a 56 personas que, como la niña Yashmina, estaban o pasaban por allí en mal momento.