Tuesday, April 12, 2011

escenas chilangas

escenas chilangas en días calurosos

1. un barrendero que empuja su carro con dos tambos y viste de riguroso naranja fosforescente va bailando en una callle perpendicular a avenida reforma, se pone de costado y avanza, se pone del otro costado y avanza dando saltitos. repite el paso. va por una calle recién pavimentada al ritmo de una canción que algunos manifestantes en otro lado reproducen en sus potentes bocinas. de repente voltea, me ve verlo. detiene su baile, yo hago como que no veo. ojalá no hubiera volteado, bailaba con buen ritmo.

2. camino rumbo al metro revolución. cruzo la avenida y las putas atestan la acera y la entrada a la estación. son pasadas las 7pm del nuevo horario. una puta morena, cuarentona, en minifalda, se acerca a un joven no apuesto, no estrafalario, no jodido que se recarga en una jardinera. ella le dice algo. él niega con la cabeza. ella se aleja y murmura algo. un grupo de putas, más allá, le grita: pendejo, ya me hiciste perder un chesco.

3. misma zona de metro revolución. acera sur. un hombre viejo viste un traje raido y sucio. se detiene ante el vidrio de un aparador. se mira en él como en un espejo. saca un rastrillo. lo sacude contra la pared al lado del vidrio. pasa el rastrillo por un rostro de poca barba y de piel colgante. sacude de nuevo el rastrillo. pasa el rastrillo por la otra mejilla. yo camino esperando que no sople un viento que lleve sus barbas cerca de mí. él continuará rasurándose.

4. abordo un taxi. digo un lugar. el chofer asiente con la cabeza. son las 8am de un sábado. un semáforo en rojo detiene nuestra marcha. no tarda en ponerse verde. 20 metros más adelante vemos a un gato pardo atravesarse. gato pendejo, dice el taxista. pienso lo mismo. varios autos enfrenan ruidosamente. el del tercer carril ya no puede. se oye un golpe seco, quedo, como un crujido, ni un maullo, ni un quejido. el auto sigue. el taxista vuelve a decir: gato pendejo, se le acabó su séptima vida. y yo pienso lo mismo, pero siento un estremecimiento, ¿cuántas vidas me sobran?